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Dermatitis Atópica, ¿Qué sabemos sobre ella?

febrero 6, 2014

La dermatitis atópica es una patología crónica que cursa con brotes, es decir etapas en las que existe una mejoría alternadas con etapas en las que se manifiestan de forma más o menos acusada unos síntomas determinados en función del estado de la piel, por ello debemos dar una gran importancia a la prevención para retrasar y hacer más llevaderos los brotes.

Se produce una sequedad extrema que viene acompañada de inflamación, rojeces, grietas, eccemas e irritaciones que dan lugar a un picor importante. Al generarse mucho picor esto puede llevar a un rascado intenso lo cual lleva a más picor y esto puede producir lesiones más importantes e incluso heridas de rascado que pueden llegar a infectarse.

Cada vez observamos más incidencia de la misma en nuestra población y es que en las últimas tres décadas se ha triplicado. Suele aparecer a los pocos meses de vida y puede prolongarse hasta la adolescencia e incluso a la vida adulta. Hay que remarcar que tiene cierto componente genético, si alguno de los padres presenta asma o rinitis alérgica es más probable que se desarrolle.

Consejos-para-la-dermatitis-atopica

Su diagnóstico debe ser realizado siempre por un dermatólogo ya que sino puede ser confundida por compartir algunos síntomas o lesiones con patologías como la psoriasis, dermatitis seborreica o distintos tipos de dermatitis de contacto.

Es uno de los síntomas de la atopía, concretamente su manifestación cutánea y suele ir relacionada con otras patologías como asma o alergias de tipo estacional por ello.

Viene generada por la falta de determinados ácidos grasos esenciales en la piel por lo cual la barrera protectora que se forma no cumple su función de forma adecuada, al formar estos parte de las membranas celulares. Al suceder esto la piel no es capaz de retener el agua y se pierde mucha agua a través de ella, es por esto que la piel de estos pacientes es seca o muy seca, con tendencia a eccemas e irritaciones, ya que la barrera protectora al no ejercer su función de forma correcta diferentes compuestos son capaces de atravesarla y generar mayor número de reacciones alérgicas e irritaciones que no se darían en una piel con una barrera protectora adecuada.

Existen una serie de factores externos que pueden agravarla o causar un brote como son por ejemplo el estrés, los cambios bruscos de temperatura, uso de perfumes o productos químicos de limpieza que pueden causar irritaciones, gripes o resfriados, alergias o no cuidarla de forma adecuada. Existen alimentos ricos en histamina que pueden desencadenar brotes en personas muy sensibles como por ejemplo las fresas, frutos secos o el marisco.

Se producen las irritaciones normalmente en los pliegues de codos y rodillas, cuello, manos, pies y cuero cabelludo, en bebés pueden darse también en la cara, si bien es cierto que en época de brote pueden surgir en casi cualquier parte del cuerpo. Y es que los pliegues impiden que la lesión se seque y al mantenerse húmeda más tiempo se favorece que persista la lesión y que esta se agrave.

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Su tratamiento diario irá pues encaminado principalmente a la disminución del número de brotes y aumentar el tiempo entre brote y brote. Para esto encontramos diferentes productos adaptados a esta situación. Utilizaremos cremas hidratantes o bálsamos que calmen la piel y que aporten parte de los ácidos grasos que le faltan, esto lo acompañamos de algún activo que calme el picor y componentes que mejoren el efecto barrera para proteger la piel y evitar que esta pierda agua. Las usaremos al menos dos o tres veces al día. Como complemento utilizaremos geles o aceites de baño que sean sobregrasos y suaves, por lo tanto evitaremos que al lavar se retire la barrera hidrolipídica de la piel. Estos geles tendrán en su composición espumantes normalmente tipo syndet que son más suaves con la piel y no la resecan tanto como el que se utiliza en geles de gran consumo como es el lauril sulfato. Podemos encontrar también champús adaptados si tenemos el problema a nivel de cuero cabelludo, lo cual no es tan frecuente.

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Normalmente se recomienda cambiar de crema de vez en cuando pero es muy difícil conocer si el producto nos va bien o no ya que con un producto bueno lo más que conseguiremos es espaciar los brotes no eliminarlos por completo y por ello suelen generar la idea de que han dejado de funcionar o que la piel se ha habituado a ellos.

Para tratar los brotes se utilizan corticoides de diferentes potencias tanto en crema como vía oral, debiendo limitar su uso a no más de dos semanas seguidas y sino haciendo descansos de al menos una semana. Siempre haciendo caso al médico tanto de la cantidad de producto a aplicar como del tiempo durante el cual se puede utilizar. Con corticoides se controlan normalmente los brotes. Se recomienda aplicar poca cantidad y extenderla bien, después se puede aplicar la crema emoliente que se utilice lo cual aumenta la absorción del corticoide al favorecer el efecto barrera.

Para controlar el picor utilizaremos antihistamínicos vía oral. Se pueden utilizar cremas para irritaciones o con efectos similares a los corticoides pero sin sus efectos secundarios en las lesiones para evitar el picor y calmar la irritación. Existen productos calmantes a base de avena para realizar baños calmantes o diferentes tipos de aceites emolientes para calmar cuando ya tenemos el brote instaurado, incluso he llegado a oir pacientes que se daban baños con copos de avena. También se trata con inmunomoduladores tanto vía tópica [como tacrolimus o pimecrolimus] como oral [ciclosporina, metotrexato], si el eccema es rebelde frente a los corticoides.

Si alguna lesión se infecta la trataremos con antibióticos, especialmente los específicos frente a s. Aureus que es que el suele infectarlas ya que esta muy presente en la piel. En algunos casos se recurre a fototerapia ya que ha demostrado que mejora los brotes.

Para prevenir la aparición de brotes y espaciarlos lo máximo posible existen una serie de recomendaciones:

  • Se recomienda evitar el baño y sustituirlo por la ducha mejor, nunca largas y no es recomendable abusar del agua caliente. Ya sabemos que el agua caliente ayuda a eliminar la barrera hidrolipídica que protege la piel y en estas personas es mucho más importante. Si queremos darnos un baño o dárselo a nuestro bebé siempre se recomendaría un baño corto y con agua templada.

  • No secar arrastrando con la toalla, mejor pequeños toques y suavemente.

  • Utilizar productos adecuados tanto de limpieza como de hidratación como hemos indicado antes.

  • Evitar el uso de productos químicos que puedan ser agresivos para la piel o causar irritaciones sin protección: ropa adecuada, guantes… Mucho más importante que si tuviesemos una piel normal.

  • Evitar el rascado, en bebés mantener las uñas bien cortadas y si es necesario utilizar guantes para dormir para evitar que se rasquen de manera involuntaria.

  • En bebés tener más cuidado a la hora de introducir alimentos nuevos ya que pueden dar reacciones alérgicas con mayor facilidad.

Como dato curioso se ha demostrado que los bebés que se alimentan de leche materna al menos hasta los cuatro meses son menos propensos a desarrollarla, y es que es bien sabido por todos que la madre junto con la leche proporciona defensas al bebé.

Por: Miguel de Juan Tendero

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From → Corporal

2 comentarios
  1. yo encontre informacion suoer util en http://www.dermastitisatopica.es

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